"No me quiere devolver el dinero y no me da la cara”



El regreso de Ingrit Valencia a Ibagué tras su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 no fue tan fructífera como ella lo esperaba.

Pese a que en las olimpiadas los jueces literalmente le ‘robaron’ la victoria ante la japonesa Tsukimi Namki por decisión 5-0, se encontró con un hecho que la tiene hoy preocupada y en diligencias judiciales.

“Cuando llego de Tokio me encuentro con la noticia de que tengo una carta de desalojo. El dueño de la casa la está pidiendo”, explicó la boxeadora perteneciente a la Liga de Boxeo del Tolima en su red social de Facebook.


El caso

Desde que inició el proceso a los Juegos Olímpicos de Río 2016 a hoy, la pugilista ahorró un dinero con la finalidad de comprarse una casa en Ibagué.

Ese sueño se cumplió y con $150 millones aprovechó para invertirlo en una vivienda que encontraba en remate en la capital tolimense.

“Me interesó e hice negocio con esa persona que era el secuestre”, relató.

Antes de empezar con los trámites del negoció, Valencia fue a una entidad bancaria a cerciorarse que el señor que vendía la vivienda era el secuestre.

“Fui al banco y el señor aparecía como el secuestre de la casa y le di $150 millones, él me entregó las llaves de la casa, pagó la administración y todos los servicios públicos, por lo que llevo un año y medio viviendo ahí”, reconoció.

Sin embargo, la pugilista espera muy pronto solucionar esta situación judicial para así no perder la inversión que hizo para comprar su vivienda con los recursos que ahorró en su carrera deportiva. 

“Yo pagué por ese inmueble al hacer negocio con esa persona y a hora no me quiere devolver el dinero y no me da la cara”, puntualizó.


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